Los zoótropos aterrizaron para quedarse

Hace ya días que comenzaron a brillar las historias en el Parque Alcosa. El día de la inauguración desafiamos al frío para unirnos y compartir historias, música, radio, polvorones, zumos y anís, esperando desde la tarde a que comenzasen a brillar las luces y nos devolviesen algo del sol que habían atrapado durante el día.

En la inauguración el parque se llenó de historias y luces. Las instalaciones comenzaron a mostrar sus animaciones. La música inundó el parque a través de los transistores, empleando una pequeña emisora FM que hicimos andar con baterías.

Cuando se llega a la fase de producción de un proyecto llega un momento en el que se difumina la perspectiva de la obra entre la maleza de envíos, diseños, materiales, llamadas, reuniones, carreras… el objetivo y la idea del proyecto en sí pasa a ser una especie de guión de obra. Uno bueno, sí. Uno que sabemos gozoso, pero para el que no hay tiempo de disfrutar. No en esos momentos.

Y entonces se inaugura, se presenta, se abre, se airea. Acaban los preparativos y con ellos cae el telón que impedía ver el conjunto y al fin, de una, se puede disfrutar del trabajo realizado. Todo empieza con algo de inquietud sobre cómo se recibirá la obra, si todo funcionará como teníamos en la cabeza o andará por otros derroteros, por saber hacia dónde irá la obra… y acaba, en este caso, en una agradable sensación al ver cómo van transcurriendo los días, la obra se integra en su entorno, y va funcionando de manera casi autónoma en su nuevo espacio. Ahí comienza el verdadero disfrute.

Y ha sido un disfrute de los grandes, de los buenos, de los que duran y saber que aún dará para redisfrutarlos en el futuro, cuando nos acordemos de esto. Un auténtico lujo.

Ayer, de acuerdo con los hortelanos, acabó la primera parte de este trabajo distribuyendo las instalaciones en su huerto para que la parte más importante de la obra se quede en su huerto de forma perenne, como pidieron. Las disfrutarán ellos, quienes paseen por el parque, y quienes quieran usarlas como excusa para aprender y enseñar de huertos, de barrio, de animaciones…. y nosotros, que seguimos en contacto con ellos y con el proyecto para tirar pa’lante.

Está siendo un placer enorme formar parte de este proyecto.

Un artículo de

Oh Let!

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