El hortelano disfrutó, el huerto se iluminó y respeto se pidió

El proyecto que Lugadero nos presentó en los Huertos de San Jerónimo culminó el día 19 de diciembre en un acto festivo y poético que resultó bastante placentero para los que asistimos, porque tuvo la cualidad de la sencillez y la familiaridad. Pero lo importante no fue la celebración sino la constatación de que entre todos habíamos conseguido volver a ilusionar a parte del grupo de hortelanos y hortelanas de San Jerónimo.

Creo que el proyecto tiene dos aspectos positivos: el artístico y técnico, consecuencia de la aplicación del buen saber de los jóvenes componentes de Lugadero, y la posibilidad que se nos ha dado para poder expresar nuestras inquietudes en la puesta en común que tuvimos con ellos.

Mayoritariamente expresamos nuestra preocupación por los hurtos de los que estábamos siendo víctimas, que generaban un desánimo colectivo capaz de producir por sí mismo algún que otro abandono. Pienso que el hecho de poder ver iluminado nuestro grito de respeto por nuestro trabajo, recargó nuestras baterías biológicas para continuar con una actividad que nos llena de satisfacción y por qué no, de orgullo.

Esperemos que esa artística iluminación, además de verificar la existencia de un trabajo cooperativo bien hecho, sirva para mantener la ilusión en nuestra actividad agrícola diaria y sea una barrera energética contra esas sombras que nos acechan con cierta asiduidad.

Gracias a los profesionales de Lugadero y a todos los que han colaborado en este novedoso proyecto. Un saludo de vuestro compañero Dionisio.

Un artículo de

Dionisio López

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